Colesterol y metabolismo
Colesterol y metabolismo

El colesterol alto no duele. Y ahí está el problema.

La hipercolesterolemia y otras alteraciones del metabolismo lipídico son silenciosas. No producen síntomas hasta que las consecuencias ya han ocurrido: un infarto de miocardio, un ictus, una arteria coronaria obstruida. Por eso la prevención y el control precoz son tan importantes, y por eso no se puede banalizar un colesterol alto simplemente porque 'se encuentra bien'.

Como especialista en colesterol y metabolismo en Melilla, evalúo no solo los niveles de colesterol en sangre, sino el riesgo cardiovascular global de cada paciente. Porque el colesterol LDL de 160 no tiene el mismo significado en una persona joven y sana que en alguien con diabetes e hipertensión.

El objetivo del tratamiento no es un número, es reducir el riesgo real de que tengas un evento cardiovascular. Y para eso necesitamos un enfoque personalizado, no protocolos genéricos.

Alteraciones del metabolismo lipídico que trato

  • Hipercolesterolemia: niveles elevados de colesterol total o colesterol LDL. Puede ser primaria (genética) o secundaria a otras condiciones.
  • Hipercolesterolemia familiar: forma genética grave de colesterol alto que requiere tratamiento precoz y agresivo.
  • Hipertrigliceridemia: niveles altos de triglicéridos. Muy relacionada con el estilo de vida, la diabetes y el consumo de alcohol.
  • Dislipemia mixta: elevación combinada de colesterol y triglicéridos.
  • HDL bajo: el colesterol 'bueno' por debajo de los niveles adecuados, lo que aumenta el riesgo cardiovascular.
  • Síndrome metabólico: conjunto de alteraciones que incluyen dislipemia, obesidad abdominal, glucemia elevada e hipertensión.

¿Cómo se evalúa el riesgo cardiovascular?

El colesterol es solo uno de los factores que determinan el riesgo cardiovascular. En mi consulta realizamos una valoración completa que incluye:

  • Perfil lipídico completo: colesterol total, LDL, HDL, triglicéridos, y en algunos casos lipoproteína(a) y colesterol no-HDL.
  • Otros factores de riesgo: diabetes, hipertensión, tabaquismo, obesidad, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz.
  • Cálculo del riesgo cardiovascular global: utilizamos escalas validadas como SCORE2 para estimar el riesgo real a 10 años.
  • Marcadores de inflamación y función endotelial cuando están indicados.

Esta valoración integral nos permite determinar qué nivel de control del LDL necesitas (los objetivos son diferentes según el riesgo) y qué intensidad de tratamiento es la adecuada.

Tratamiento del colesterol alto y las dislipemias

El tratamiento siempre parte de los cambios en el estilo de vida, que son la base de cualquier intervención:

  • Plan alimentario cardiosaludable: reducción de grasas saturadas y trans, aumento de fibra, grasas insaturadas y omega-3.
  • Actividad física regular: el ejercicio aeróbico tiene un efecto demostrado sobre el HDL y los triglicéridos.
  • Control del peso y abandono del tabaco cuando es aplicable.

Cuando los cambios de estilo de vida no son suficientes o el riesgo cardiovascular es alto, disponemos de opciones farmacológicas muy eficaces:

  • Estatinas: el pilar del tratamiento farmacológico del colesterol LDL. Con perfil de seguridad muy bien establecido.
  • Ezetimiba: reduce la absorción intestinal del colesterol. Se usa sola o combinada con estatinas.
  • Inhibidores de PCSK9 (evolocumab, alirocumab): tratamientos inyectables para pacientes de alto riesgo o con hipercolesterolemia familiar. Reducen el LDL de forma muy potente.
  • Fibratos, ácidos grasos omega-3 y otros para el manejo de la hipertrigliceridemia severa.
  • Inclisirán: una opción muy reciente con administración solo dos veces al año.

Preguntas frecuentes sobre colesterol y metabolismo