Menopausia

Menopausia

La menopausia no es una enfermedad, pero merece atención médica

La menopausia es una etapa natural en la vida de toda mujer, pero eso no significa que haya que sufrirla en silencio. El cese de la función ovárica produce cambios hormonales profundos que pueden afectar de forma significativa a la calidad de vida: sofocos, insomnio, cambios de humor, sequedad vaginal, aumento de peso, pérdida de masa ósea y mayor riesgo cardiovascular, entre otros.

Como endocrinólogo especialista en menopausia en Melilla, mi enfoque parte de entender qué está ocurriendo hormonalmente en tu organismo y cómo eso se traduce en síntomas concretos para ti. No todas las mujeres viven la menopausia de la misma manera, y no todas necesitan el mismo tratamiento. Lo que sí necesitan todas es información clara y acompañamiento médico riguroso.

En mi consulta abordamos tanto la perimenopausia, esa etapa de transición que puede durar años antes de la última regla, como la posmenopausia, con todo lo que implica a largo plazo para la salud metabólica y ósea. El objetivo es que esta etapa sea lo más llevadera posible, con la mejor calidad de vida posible.

Cambios hormonales en la menopausia: qué ocurre en tu cuerpo

Con la menopausia desaparece la producción de estrógenos y progesterona por parte de los ovarios. Estos cambios afectan a muchos sistemas del organismo más allá de la esfera reproductiva:

  • Metabolismo: la caída de estrógenos favorece la redistribución de la grasa hacia la zona abdominal, el aumento del colesterol LDL y los triglicéridos, y una mayor resistencia a la insulina. El riesgo cardiovascular de la mujer se iguala progresivamente al del hombre.
  • Hueso: los estrógenos protegen la densidad ósea. Sin ellos, la pérdida de masa ósea se acelera, especialmente en los primeros años tras la menopausia, aumentando el riesgo de osteoporosis y fracturas.
  • Sistema nervioso: los sofocos y sudores nocturnos son la consecuencia directa de la disfunción del termostato hipotalámico sin el efecto regulador de los estrógenos. La calidad del sueño se ve frecuentemente comprometida.
  • Estado de ánimo y función cognitiva: muchas mujeres refieren mayor irritabilidad, dificultad de concentración o sensación de 'niebla mental' durante la perimenopausia y los primeros años de menopausia.
  • Salud urogenital: la atrofia vaginal y uretral por hipoestrogenismo puede provocar sequedad, molestias en las relaciones sexuales e infecciones urinarias de repetición.

Qué evaluamos en la consulta endocrinológica de menopausia

Antes de plantear cualquier intervención, realizamos una valoración completa que incluye:

  • Historia clínica detallada: síntomas, fecha de la última regla, antecedentes personales y familiares relevantes (trombosis, cáncer de mama, osteoporosis, enfermedad cardiovascular).
  • Perfil hormonal: FSH, LH, estradiol y, cuando está indicado, testosterona libre y DHEA.
  • Perfil metabólico: glucosa, insulina, perfil lipídico, función tiroidea. La menopausia y el hipotiroidismo comparten síntomas y pueden coexistir.
  • Densitometría ósea (DEXA): para valorar el estado de la masa ósea y el riesgo de osteoporosis, especialmente en mujeres con factores de riesgo adicionales.
  • Valoración del riesgo cardiovascular y de otros factores que puedan influir en la decisión terapéutica.

Opciones de tratamiento desde la endocrinología

El tratamiento de la menopausia es siempre individualizado. No existe una solución universal, y la decisión de tratar o no, y con qué, depende de los síntomas, el perfil de riesgo y las preferencias de cada mujer:

  • Terapia hormonal de la menopausia (THM): la opción más eficaz para el control de los sofocos, la prevención de la pérdida ósea y la mejora de los síntomas urogenitales. Existen múltiples formulaciones (oral, transdérmica, vaginal) y combinaciones hormonales. Su seguridad y beneficio dependen de la edad de inicio, la duración y el perfil de cada paciente.
  • Alternativas no hormonales: para mujeres en las que la THM no está indicada o no es deseada, existen opciones farmacológicas eficaces para síntomas específicos (fezolinetant para sofocos, antidepresivos a dosis bajas, gabapentina) y tratamientos locales para la atrofia vaginal.
  • Suplementación de vitamina D y calcio: fundamental en el contexto de la pérdida ósea posmenopáusica.
  • Tratamiento de la osteoporosis cuando está indicado: bifosfonatos, denosumab u otras opciones según el grado de afectación y el riesgo de fractura.
  • Intervención sobre el estilo de vida: ejercicio físico (especialmente de fuerza y de impacto), alimentación cardiosaludable, abandono del tabaco. No son complementos, son parte del tratamiento.

Preguntas frecuentes sobre menopausia y endocrinología